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Archive for the ‘Reflexiones’ Category

 

El ser humano está expuesto a muchas tentaciones durante su vida. Todos las padecemos. ¿Cuáles serían las tentaciones de un niño? ¿De un estudiante? ¿De una ama de casa? ¿De un esposo? ¿De un anciano? ¿De un sacerdote? ¿De una religiosa? ¿De un enfermo?…

Podemos clasificarlas  en tres tipos:

DE PLACER:  Su origen se encuentra en el cuerpo, es decir, todas aquellas tentaciones que provienen del placer físico por ejemplo la gula, la pereza, la lujuria, etc. ¿Cuántas veces no comemos o bebemos  simplemente  por darle placer al paladar? O esas ocasiones que nos topamos con alguna revista, video, película  etc.que atenta contra la pureza del alma y que se nos hace difícil de dejar. ¿Cuántas veces no ayudamos al prójimo simplemente porque nos da “flojera”?

 

DE PODER: Se origina en el alma. El deseo de la fama, de ser reconocido por los demás, la vanidad, la soberbia, en fin todo aquello que hace que nos lleva a  sentirnos superiores a los demás. Cuando abuso de mis empleados porque sé que están necesitados. Cuando pertenezco a un grupo y quiero que se me de el lugar que creo que merecer. ¿Cuántas veces pienso que el mundo debe obedecerme?

DE TENER: Su origen se encuentra en el corazón. El deseo de poseer riqueza, la envidia hacia  los hermanos , a lo que tienen o han alcanzado. El egoísmo que nos lleva a ser indiferentes ante el dolor del más pobre. La avaricia. ¿Cuántas veces me niego a ayudar al prójimo no vaya a ser que se me presente una emergencia y necesite el dinero (aún teniendo de sobra)? ¿Cuántas veces le niego un salario justo a mis trabajadores, al fin de cuentas sólo son instrumentos de la empresa? ¿Cuántas veces le niego un pedazo de pan a mi hermano?

Tener tentaciones no es pecado, Jesucristo no pecaba y fue tentado por el demonio  (Mc 1, 12-13).  Lo que si es pecado es caer en ellas.

Las armas contra las tentaciones:

La oración (en especial el Padre Nuestro)

Las buenas obras

¿Cuándo dejaremos de tener tentaciones? simplemente el día que Dios nos llame. Mientras tanto nuestra vida debe ser una constante lucha a fin de vencerlas y alcanzar la santidad lo cual nos llevará con nuestro Señor.

Este tiempo de Cuaresma es un tiempo de reflexión, Jesús fue tentado en un momento difícil, habiendo ayunado 40 días se le ofreció que convirtiera las rocas en pan para que al fin calmara su hambre, se le ofreció riqueza, poder,  en fin el demonio quiso desviar la misión de Jesucristo aquí en la tierra pero no pudo vencerlo.

Así como Jesús seamos firmes en nuestra vida, en nuestros valores, en nuestro servicio a los demás.

Piensa ¿cuáles son tus tentaciones? ¿Cómo las voy a combatir? Ánimo, pídele al Señor la fortaleza para vencerlas y ser mejor persona, mejor cristiano, mejor hijo de Dios.

Bendiciones

Dulce Cantú

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Obligaciones propias del esposo:

  • Ejercer su autoridad sin maltratar a nadie. Evitando todo lo que sea imponerse por la fuerza, haciendo valer su autoridad sólo por ser el hombre que manda (machismo).
  • Respetar a la esposa, corregirla, ayudarla , llenarla de cariño, comprenderla, serle fiel.
  • Aceptar a la esposa como es: con sus virtudes y sus defectos.
  • Dar ejemplo de buen esposo y padre con su comportamiento y sus palabras.
  • Educar a los hijos cristianamente.
  • Formar a los niños cristianamente en lo referente a la educación sexual.
  • Trabajar para sostener el hogar.
  • Aceptar responsablemente y con agrado los hijos que Dios quiera enviarle.

Obligaciones propias de la esposa:

  • Dar  ejemplo de buena esposa y madre.
  • Respetar al esposo, corregirlo, ayudarlo, llenarlo de cariño, comprenderlo, serle fiel.
  • Aceptar al esposo tal y como es: con sus virtudes y defectos.
  • Cuidar su arreglo personal para agradar al esposo.
  • Aceptar responsablemente y con agrado los hijos que Dios quiera enviarles.
  • Educar a los hijos cristianamente.
  • Formar a las hijas cristianamente en lo referente a la educación sexual.
  • Administrar bien el hogar, cuidar las cosas materiales, esmerarse en el cuidado de la alimentación de la familia, aunque por alguna circunstancia deba trabajar fuera del hogar.


La mujer no es la cabeza del hombre, ni la esclava, ni mucho menos instrumento de placer. Es el costado del esposo, es decir, una gran compañera, columna del hogar, sostén de la familia. El oficio que desempeña la mujer en el matrimonio es el de esposa y madre. De ella depende fundamentalmente la paz y la alegría del hogar, y debe enseñar con su propia vida a vivir el optimismo y la confianza en Dios y en la Virgen, después de poner un esfuerzo sobrehumano para cumplir con sus deberes y mejorar las condiciones de vida. La familia suele ser lo que es la mujer.


Dios los bendiga.


Tomado de “Noviazgo y matrimonios cristianos” . Autor: Julio Baduí Dergal

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1) Descansa de día para dormir de noche.

2) Si ves a alguien que descansa ¡Ayúdale!

3) No hagas hoy lo que puedes hacer mañana.

4) Haz lo menos que puedas.

5) Lo que debas hacer, deja que lo hagan otros.

6) Cuando te vengan ganas de trabajar, siéntate y espera que se te pasen.


Entre bromas y verdades debemos reconocer que la flojera es un vicio, un pecado, no simplemente una característica de la personalidad.

Así que como decía mi abuelito, una frase que ignoro de donde la sacó, “Levántate haragán, que ya descansarás cuando te mueras”

Dios los bendiga.

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Hace apenas unos días mi pequeño hijo se paró por primera vez, y gracias a Dios pude presenciar el momento, bueno su padre me ganó, yo lo ví en su segundo intento 😉 . En fin, hoy les quise compartir esta experiencia que muchos de ustedes seguramente la han tenido y a los que aún no son padres permítanme decirles que es una sensación hermosa ver cómo un pequeño bebé empieza a independizarse para convertirse en un niñito. Se siente una enorme alegría ver todos los logros que va teniendo día a día.

Apenas la semana pasada terminé de dar un curso de verano que duró tan sólo tres semanas y no saben el gran hueco que sentía al estar lejos de mi familia. Aunque yo normalmente trabajo en las tardes, el haber estado ocupada durante toda la mañana fue un poco triste para mí.  No es que no me guste trabajar, antes de casarme tenía turnos muy desgastantes de más de 9 horas seguidas, ya que quedaba tan retirado de la casa de mis papás que prácticamente la hora de comida en ocasiones se convertía en minutos y a veces se prolongaba la estancia en la oficina hasta altas horas de la noche ( los contadores saben de que hablo 😉 ).

Pero ¿saben?, antes no me dolía estar fuera de casa, y no era porque no amara a mis padres, sino porque mi vida se limitaba al trabajo, a mi  “desarrollo profesional”, a mis amigos de oficina y al deporte, porque cuando no me quedaba trabajando salía volando para irme a  entrenar.

Fue  una época muy bonita para mí pero nunca se comparará con lo que vivo ahora. Soy  enormemente felíz siendo esposa, madre y trabajando a mi manera, independiente, en lo que mejor se hacer. Es tan importante estar a lado de los hijos en estos tiempos tan difíciles.

A veces me deprime ver lo mal que se comportan los pequeños. A diario me toca presenciar groserías hacia sus padres, hacia maestros, hacia los mismos compañeros. A veces son como niños con comportamientos de adolescentes (supuestamente la etapa difícil) .Y los jovencitos ni se diga, muchos carecen de valores, desde su forma de vestir hasta su lenguaje y esto  sin importar el status social (nada de que “es que son pandillerillos”)

¿Y todo debido a que? En la mayoría de los casos : la falta de atención de parte de sus padres en ocasiones con causa justificada o por simple descuido, otras por creer que a los hijos hay que seguirles la corriente, no vaya a ser que se enojen. En fin todo se reduce a la educación en familia.

¿Se han preguntado porqué cuando eramos niños bastaba una mirada de la mamá para entender lo que nos estaba diciendo? ¿Recuerdan cuando el “no” era “no” y sin discutir? o cuando un maestro realmente representaba una autoridad. Sí, había uno que otro niño tremendo, pero por lo que yo viví, la mayoría eran travesuras, rara vez podías ver maldades. Cuando unas muchachitas se peleaban era “un gran acontecimiento” ya que no era común. ¿Jovencitas embarazadas? me tocó ver una o dos, y era algo que se trataba de ocultar ya que no se veía con buenos ojos. ¿Parejitas de hombres? jamás. Al “rarito declarado” de la escuela se le veía con asombro.

Mi pregunta es: ¿En qué momento cambió todo eso? ¿Realmente fue bueno el cambio?

A mí eso de que ahora sea normal ver anuncios en la televisión de “pastillitas mágicas”, preservativos, bebidas extasiantes y  hasta un simple chicle que puede sacarte de la realidad, como que no me cuadra. Para mí es pura basura visual, además de una gran aportación de antivalores. No se diga los programas de televisión en que los papás y los maestros se les presenta como personas sumamente “tontas”. Por otra parte existen  “antros” para muchachitos, que por lo que me tocó ver en la fiesta de una quinceañera, los apenas graduados de secundaria saben más de bebidas que alguien mayor. O ver como las chicas de ahora muetran su cerveza con orgullo como si mostraran una medalla.

Y me pongo a pensar..¿Cómo irán a criar a sus hijos los jóvenes de ahora si carecen de una base sólida llena amor, valores etc.? ¿Qué les tocará a nuestros hijos? ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Debemos parar la situación o dejarla seguir para ver hasta donde puede llegar?

¿Es muy difícil cambiar lo que se está viviendo en la actualidad? Claro que lo es, pero todos podemos aportar protegiendo a nuestra familia. ¿Cómo?  Es claro que no los podemos sacar del mundo y encerrarlos en una búrbuja, pero si podemos darles más atención a aquellos detalles tan importantes en su desarrollo moral y espiritual. No se conformen con darles bienestar físico, o el tiempo que les queda libre. Compartan su tiempo lo más que puedan ahora que están a su lado, ya que llegará el día en que ellos extiendan sus alas y decidan por sí mismos que rumbo tomar.

Oremos  mucho también por los niños y  los jóvenes desorientados y por sus padres para que reaccionen y le den a sus hijos lo que necesitan. Por mi parte, no sé si seré una buena madre para mi hijo, por eso pido a Dios y a la Santísima Virgen que me guíen para no equivocarme y a ustedes pido que oren por mí para hacer lo correcto.

¡Ah! por cierto, también conozco chicos muy buenos,  ¡felicidades a sus papás!

Dios los bendiga.

Dulce Cantú

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¿Mi santidad?

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¿Qué es lo que me impide seguir a Cristo?

¿Qué es lo que me detiene en el camino de la santidad?

¿Acaso es la comodidad en la que vivo la que hace olvidarme de Dios?

¿Es la angustia que me invade cuando estoy frente a los problemas la que me hace renegar y alejarme de Él?

¿O la cobardía de dejarlo todo por nuestro Señor, las debilidades, defectos, deseos desordenados?

¿Cuántas veces actuamos de tal forma que al minuto siguiente la conciencia nos reprocha nuestro proceder?

¿Cuántas veces nos damos cuenta, sabemos, reflexionamos sobre como llevamos nuestra vida pero a causa de nuestra tibieza decidimos no cambiar nada, no vaya a ser que volvamos a caer, o tal vez pensamos mejorar pero no movemos un sólo dedo por intentarlo?

¿Cuántas veces decimos a nosotros mismos “Estoy mal, pero Dios me va a perdonar, el es misericordioso, además soy humano, soy débil”? y si, en efecto, Dios es infinitamente misericordioso, pero también nos pide que guardemos su palabra.

¡Basta ya! no podemos seguir siendo unos muertos en vida, porque aquel que no hace espacio en su vida, en su corazón a Cristo, es como si estuviera muerto! y lo afirmo porque yo así lo viví, y estoy avergonzada de mi vida pasada. Hoy puedo afirmar que no soy perfecta más estoy luchando por subir esa larga escalera a la santidad, y sí, como todos dicen, soy débil, más no debo dejarme llevar por mis debilidades, debo correr hacia los brazos de mi Amado e implorarle perdón, protección, su fuerza, su consuelo.

Por tanto analicemos nuestra vida muy a fondo, revisemos como anda nuestra carrera hacia la santidad. ¿Ya empecé o aún estoy parado en la línea y ni siquiera he vuelto mis ojos hacia la meta?

Dios los bendiga.

Dulce Cantú.

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Mientras otros niños no tenían que desayunar, yo tenía que comer cereal, huevos y pan tostado.

Cuando los demás tomaban refresco gaseoso y dulces para el almuerzo, yo tenía que comer un sándwich y un licuado.

Mi madre siempre insistía en saber en dónde estábamos.

También tenía que saber quiénes eran nuestros amigos y lo que estábamos haciendo.

Insistía en que: si decíamos que íbamos a tardar una hora, solamente nos tardáramos “una hora”.

Me da vergüenza admitirlo, pero hasta tuvo el descaro de romper la ley contra el trabajo de menores, hizo que laváramos trastos, tendiéramos camas, que aprendiéramos a cocinar, a planchar y muchas cosas igualmente crueles.

Hasta creo que se quedaba despierta en la noche pensando en las cosas que podría obligarnos a hacer.

Siempre insistía que dijéramos la verdad.

Y cuando llegamos a la adolescencia nuestra vida se volvió aún más miserable.

Nadie podía tocar el claxon para que saliéramos corriendo. Nos avergonzaba hasta el extremo, obligando a nuestros amigos a llegar a la puerta para preguntar por nosotros.

Mi madre fue un completo fracaso. Ninguno de nosotros ha sido arrestado, cada uno de mis hermanos ha servido en una misión y también en nuestro país.

Y.. ¿A quién debemos culpar?

Tienes razón, ¡A nuestra madre!

Vean de todo lo que nos hemos perdido:

Nunca hemos podido participar en una manifestación. En actos violentos y miles de cosas más que hicieron nuestros amigos. Ello nos hizo convertirnos en adultos educados y honestos, trabajadores, responsables.

Y ¿Saben algo? Tomando esa referencia. Yo estoy tratando de educar a mis hijos de la misma manera.

Y le doy gracias a Dios por haberme dado la “Mamá más mala del mundo”.

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Todo ser racional debe evitar esta lista de cosas insignificantes:

  • Hablar mal del prójimo.
  • Robar cositas.
  • Envidiar lo ajeno.
  • No ser valiente para defender sus ideales.
  • Ser adulador.
  • No haber hablado, cuando era necesario hacerlo.
  • Buscar a los poderosos para elogiarlos.
  • Pagar precios muy altos por “colocarnos”.
  • Vender nuestro prestigio.
  • Defraudar a la gente.
  • No ser auténtico.
  • Negar nuestra fe por temor al rídiculo.
  • Dejar que otros hagan algo que no estamos de acuerdo, sin tratar de impedirlo.
  • Ver siempre el lado malo de la gente.
  • Dejar para mañana cosas importantes.
  • Ofender y no pedir perdón.

Foto vía Flickr

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